LA SESIÓN
RITUAL
Las sesiones rituales de Ayahuasca son dirigidas
por el maestro curandero o maestro ayahuasquero. El curandero convida
generalmente el Ayahuasca a los pacientes en sesiones nocturnas
llevadas a cabo en un promedio de dos o tres veces por semana. Usualmente
se prefiere realizar sesiones los días martes y viernes.
Preparación previa a la sesión
El marco ritual de su consumo se inicia en los días
previos a la ceremonia, donde el participante debe cuidar su alimentación
ajustándose a una dieta específica como preparación
para su consumo.
Se recomienda a los participantes no comer nada
después del almuerzo precedente a la sesión, a fin
de facilitar la mareación y reducir las náuseas.
A los pobladores en general no se les pide condiciones
especiales de preparación para la sesión pero a los
que se están iniciando en el camino del curanderismo se les
exige condiciones muy estrictas tales como aislamiento en la selva,
la dieta rígida, ayuno, abstinencia de contacto con el fuego,
abstinencia sexual, exclusión total de ají, sal, azúcar,
chancho, etc.
En toda la amazonía siempre se ha señalado
la regla de mantener una abstinencia sexual antes de la sesión.
En sus palabras "vas a dietar mujer", los curanderos se
refieren a la total abstinencia de tener relaciones sexuales de
cualquier tipo en los días previos a la sesión.
La mayoría de la gente no manifiesta el deseo
de efectuar un proceso iniciático; sencillamente quiere experimentar
una vivencia "diferente", acceder a un conocimiento de
sí mismo o resolver un problema de salud o una cuestión
existencial. Para esos pacientes, los ayunos o dietas son extremadamente
reducidos, los riesgos o peligros casi nulos y las condiciones de
participación muy amplias.
Los sujetos pueden participar en las sesiones a
partir de la adolescencia y en los grupos étnicos amazónicos
algunos niños participan desde la edad de 7 u 8 años.
Inicio de la sesión
La sesión empieza generalmente alrededor
de las 9.00 p.m. Los participantes se sientan sobre cojines en el
suelo, contra la pared alrededor de la habitación.
El curandero inicia la sesión prendiendo
un cigarrillo de tabaco fuerte -"mapacho"- con el cual
realiza un breve ritual de limpieza y protección del lugar
y de su propio cuerpo. Luego enciende y sopla el humo del mapacho
dentro del recipiente que contiene el Ayahuasca y mezcla el humo
con el brebaje, sacudiendo el frasco.
Este pequeño ritual de limpieza no tiene
la finalidad de impresionar ni sugestionar a los participantes sino
que por el contrario, manifiesta un respeto hacia el aspecto sagrado
al que se va a tener acceso; representa un lenguaje mediante el
cual se solicita ayuda y protección a ese otro mundo sagrado.
La postura del participante juega un papel importante
durante el control de la mareación, siendo de alguna manera
más manejable si se mantiene bien sentado con la espalda
recta y la cabeza levantada. Del mismo modo es más probable
llegar a sentirse turbado y fuera de control si se recuesta durante
el pico de la mareación.
Mantener el silencio es importante ya que durante
la sesión los sentidos en general se encuentran sumamente
sensibles, igualmente mantener la oscuridad es importante para poder
tener un mejor manejo de visiones.
Toma de la medicina
En seguida, el curandero llama a cada participante
y le sirve una dosis que él calcula instintivamente en función
de la constitución física del participante, de la
naturaleza y gravedad de su enfermedad o del motivo que lo lleva
a tomar el Ayahuasca y finalmente, en función de la "fuerza"
de la purga. Una vez que todos los participantes han bebido la dosis
de Ayahuasca procede él mismo a tomar la dosis conveniente.
El curandero acompaña siempre al paciente en su mareación.
Los primeros efectos se perciben en un plazo diferente
según los sujetos y las sesiones, pero generalmente aparecen
después de unos 20 a 40 minutos y duran un promedio de 3
horas.
Cuando el nivel de la mareación es bajo,
o cuando un individuo no "arranca", el maestro puede intervenir
para aumentar la mareación.
Luego de pasado un tiempo que el curandero considera
prudente, éste generalmente pregunta si alguno de los participantes
todavía no ha entrado a la "mareación",
y les propone tomar una segunda dosis. La mareación es bastante
evidente y si se tiene dudas sobre si se está o no bajo los
efectos, entonces lo más probable es que no se esté
aún o la dosis haya sido insuficiente.
Comportamiento dentro de la sesión
Dentro de la sesión ritual de Ayahuasca,
los participantes deben respetar un cierto código de comportamiento
para garantizar en cierta medida el correcto desarrollo de la ceremonia.
Estos comportamientos son:
En lo posible mantenerse sentados. La postura física
refleja en cierta medida la actitud espiritual con la que recibimos
la medicina. Una postura chorreada o caída implica una actitud
no muy firme. En cambio una posición sentada con la cabeza
levantada implica una buena actitud. En los sistemas orientales
se refleja lo mismo a la hora de practicar la meditación
sentado. Además, es más fácil lograr controlar
los efectos cuando se está sentado que cuando se está
echado, donde a veces podemos sentir mucha confusión.
Es importante mantener durante toda la sesión
un completo silencio, evitar hablar ya que la experiencia es en
gran medida individual e interior, llegando a perturbar enormemente
a los demás participantes si nos ponemos a hablar. Igualmente,
debemos evitar a toda costa el hacer sonidos con las manos o con
los pies ya que bajo los efectos del Ayahuasca se sensibilizan los
sentidos a niveles muy potentes llegando a perturbar a los demás
si hacemos sonidos molestos o repetitivos.
El fumar tabaco (mapacho) durante la sesión,
generalmente incrementa los efectos de la mareación y debe
ser tratado con cuidado por parte de los participantes nuevos.
Efecto emético
Durante el transcurso de la mareación puede
ocurrir que el participante experimente un deseo espontáneo
de vomitar. Esto puede crear un rechazo previo hacia la experiencia
por parte de los novatos, pero hay que entender que el concepto
de vomitar que se experimenta en una sesión de Ayahuasca
es muy diferente al concepto tradicional, ya que el vomitar no va
acompañado del malestar de haber comido algo que nos haya
intoxicado estomacalmente o de haber bebido más de la cuenta,
sino que por el contrario, los efectos eméticos (diarrea
y vómitos) vienen acompañados de contenidos psicológicos.
Uno vomita emociones y bloqueos psicológicos, los cuales
salen con facilidad.
Los efectos eméticos del Ayahuasca son una
parte importante de la experiencia curativa. Para los pacientes,
el acto de vomitar es una experiencia poderosa, pues el acto de
expulsión física es acompañado por el reconocimiento
consciente de contenidos psico-emocionales. Estos pueden ser eventos
negativos, emociones o actitudes. Dentro de la imaginería
interna del sujeto este acto puede llegar a tener una forma simbólica,
sintiendo que vomita objetos o animales.
Cognitiva y emocionalmente el paciente, por ejemplo,
experimenta el dejar ir una culpa en la forma de una mariposa, llegando
incluso a sentir que se vomita el sentimiento con forma física.
Estas manifestaciones inconstantes e irregulares se atenúan
con el tiempo y con la ingestión repetida y sobre todo con
las dietas y ayunos de desintoxicación.
"El vómito provocado como parte de
una limpieza ritual, limpia no sólo el cuerpo sino también
lo mental; depura y asocia a él aquello que rechazamos como
espiritualmente dañino, materializando su expulsión;
implica echar afuera al mismo tiempo los bloqueos físicos
y mentales, la imagen que tenemos de nosotros, y dar de nosotros,
de lo más íntimo, de las entrañas, aceptar
que también somos materia y no sólo espíritu
"
("Materia: El ikaro de la M", Rosa
Giove. Revista Takiwasi No. 4, 1996, Tarapoto)
Vomitar dentro de una sesión ritual de Ayahuasca
conlleva un aspecto energético. Implica "devolver"
aquello que está en exceso, lo que nos hace daño,
lo que no nos pertenece o que hemos tomado por error. Se puede asociar
a recuerdos, emociones y visiones de hechos personales siendo en
todos los casos una experiencia liberadora.
Cierre de la sesión
Después de la experiencia de apertura y visiones
de la sesión, los efectos empiezan a retroceder y la sesión
se prolonga por algunas horas más en las cuales los participantes
se mantienen en un pacífico y profundo silencio colectivo
en el que cada cual se concentra en la contemplación de su
universo interior. Conforme van saliendo de la experiencia, aparece
el cansancio resultante de no haber dormido durante casi toda la
noche.
En la mayoría de las veces, uno experimenta
una suerte de incapacidad de encontrar las palabras que logren describir
el estado alcanzado durante la experiencia. Los participantes conversan
sobre la experiencia pero sienten que las palabras no llegan a describir
la profundidad de la apertura. Aún así, sienten que
las personas que han estado en la sesión saben qué
es lo que se está tratando de describir y que ellos están
experimentando esa misma dificultad.
Al terminar la sesión el participante es
aconsejado a no ingerir alimentos hasta el desayuno del día
siguiente.
LA MAREACIÓN
Los curanderos emplean generalmente la palabra "mareación"
para definir el estado mental peculiar cuando aparecen los efectos
del Ayahuasca en el organismo. Esta palabra agrupa dos nociones:
embriaguez y visiones.
El término "mareación" evoca
la sensación de mareos semejantes a los que se sienten cuando
se acerca la embriaguez frecuentemente percibidas como olas sucesivas
que van creciendo, alcanzando un apogeo y luego decreciendo rítmicamente
como un reflujo marino.
Influencias energéticas
Los factores ambientales son susceptibles de modificar
potentemente los estados de conciencia de un sujeto bajo efectos
del Ayahuasca, tales como ruidos, luminosidad, grado de aislamiento,
etc.
Existe una evidente influencia recíproca
entre los participantes, la cual se manifiesta durante la sesión
como intercambios sutiles de "energías". Sin perder
el sentido de individualidad, el participante influye y recibe influencias
de sus compañeros.
Estas energías emanan de cada participante
y poseen una característica de "calidad energética",
la cual se difunde en el ambiente y encuentra "entradas"
más específicas en otros sujetos de cierta "calidad
energética" particular. Es decir la influencia se da
con mayor facilidad entre sujetos que emanan un mismo nivel de vibración
energética.
Existe también una variable de influencia
por proximidad física. Cuando un participante está
purgando ("botando") una energía negativa, éste
puede influenciar notoriamente a su vecino más próximo.
No es raro que un participante haga vomitar a otro por una influencia
insoportable. Estas influencias pueden darse también por
proximidad emocional.
Cabe destacar que estas influencias no tienen que
ser necesariamente de carácter negativo ya que un participante
que se encuentre experimentando un estado extático de amor
compasivo, influye notoriamente sobre la calidad general de la sesión
levantando el nivel de la vibración general.
Una misma energía puede ser percibida y metabolizada
en forma diferente por los distintos participantes. Uno podrá
tener una visión, mientras que otro tendrá una reacción
física como por ejemplo, un temblor en el cuerpo.
Estas manifestaciones pueden ser percibidas con
mucha facilidad por el curandero quien a veces reubica a un participante
para equilibrar la energía que circula en el salón.
En este sentido, el curandero es el moderador del juego y a él
le corresponde poner a cada uno en su sitio y evitar las interferencias
dañinas.
De esta manera podemos afirmar que toda la experiencia
del Ayahuasca gira alrededor de sutiles movimientos energéticos,
dentro de un manejo semi-controlado por parte del curandero, influenciados
por los mismos participantes y el medio ambiente. Cada individuo
puede experimentar el carácter colectivo de la "mareación"
y de las interacciones muy estrechas que operan entre los participantes.
Las visiones
Si se busca la definición de "alucinación"
en el diccionario ésta es
"error o engaño de nuestra imaginación, producida
por apariencias falsas."
Según la definición precedente no
se calificará de alucinación a una visión que
permite al sujeto dominar mejor su universo interior. Nos parece
más apropiado hablar de "visiones" y de "ver"
para designar las percepciones mentales experimentadas durante la
mareación, cubriendo así no solamente la imaginería
mental, sino también las percepciones atribuidas a los otros
sentidos.
Es importante destacar que las visiones pueden ser
diferenciadas de la simple alucinación por varias razones:
el trance tiene coherencia interna, no hay pérdida de las
relaciones espacio-temporales ni pérdida de la conciencia.
Las visiones pueden ser superficiales o muy profundas llegando a
introducir al sujeto a un mundo constituido por su propia capacidad
de "ver".
Las visiones durante la experiencia del Ayahuasca
son de la misma naturaleza que las visiones durante los sueños,
es decir se requiere mantener los ojos cerrados o estar en un ambiente
oscuro para poder tener visiones. Cabe destacar que no necesariamente
el tener visiones es el propósito de la experiencia ni la
manera de medir la efectividad de la misma. Muchas veces no se tiene
ninguna visión durante la sesión pero se puede tener
una experiencia de ampliación de conciencia sumamente reveladora.
Las visiones difieren muchísimo de un sujeto
a otro, algunos encuentran significados profundos y reveladores
en sus visiones, otros las consideran como distractoras de la experiencia
directa de ampliación de conciencia, otros logran entender
el significado de sus visiones meses después de haber tenido
la experiencia. (Es normal que ocurra que al
volver al estado de conciencia ordinaria, si se ha experimentado
visiones demasiado abstractas o simbólicas, estas no puedan
ser integradas de manera inmediata al nivel consciente, pudiendo
tardar a veces meses en aclarar su verdadero significado.)
Cuando se le pregunta a la mayoría de los
maestros ayahuasqueros de la Amazonía sobre el contenido
de las visiones, responden en forma unánime: "prueba
y vas a ver cómo es!"
La imprevisibilidad de la experiencia
Existen muchos factores y elementos que influyen
durante el proceso de la experiencia del Ayahuasca que hacen prácticamente
imposible determinar el resultado de la misma. Entre éstas
se encuentran la voluntad del participante, el grado de expectativa
-el cual influye negativamente-, la confianza y entrega a la experiencia,
la proximidad de un trauma psicológico, el compromiso con
el curandero, la empatía y comodidad con el grupo de participantes,
la dosis, la calidad del brebaje, la experiencia del curandero,
etc.
Cualquiera que sea el grado de preparación
o evolución del que toma Ayahuasca, la experiencia siempre
es imprevisible. Es imposible anticipar la naturaleza y cualidad
de la sesión que se va a tener. En otros términos
cada sesión es una aventura, con resultados sorprendentes
y en contraposición con las ideas previas de los participantes.
En el curso de la sesión, la evolución
de la mareación es también generalmente imprevisible:
la mareación puede ser lenta, acelerarse o al contrario desaparecer
de repente o puede aparecer en un instante cuando ya no se esperaba.
Durante una misma sesión, podemos observar
efectos totalmente diferentes en los diversos participantes, los
cuales van desde la ausencia total de efectos hasta una mareación
fortísima.
En sesiones diferentes, utilizando la misma dosis
y el mismo brebaje, el mismo sujeto puede manifestar una asombrosa
variación en la calidad y potencia de su mareación.
A pesar de la potencia de la dosis o de la concentración
de las preparaciones, hay sujetos que son refractarios al Ayahuasca,
no pudiendo entrar nunca a la mareación. "La purga no
te quiere" comenta el curandero, dando a entender que primero
hay que quererla a ella para que manifieste reciprocidad.
"Un factor condicionante es la disposición
psico-somática del paciente en el momento de la sesión.
La situación emocional-afectiva en la cual se encuentra el
paciente potencializa o neutraliza los efectos del Ayahuasca, sea
en forma consciente o inconsciente." ("Ayahuasca:
aproximación contemporánea a una terapéutica",
Dr. Jacques Mabit. Artículo sin publicar.)
Tal vez un factor importante que influye positivamente,
identificado en la auto-experimentación y observación,
es la importancia del contexto en el acercamiento a la experiencia,
la cual debe llevar la humilde intención de aprender sin
hacerse muchas expectativas y con un gran respeto por el marco ritual
y sagrado al que se va a tener acceso.
Por otra parte, un sujeto que toma habitualmente
el Ayahuasca no está seguro de "ver" más
que su vecino que asiste por primera vez a una sesión. Tampoco
está seguro de ver más de lo que vio él mismo
en cualquier sesión anterior, ya que cada una representa
una experiencia completamente nueva e independiente.
La mayor capacidad terapéutica o visionaria
adquirida con el tiempo no se manifiesta siguiendo un orden lineal,
en el cual cada sesión representa un paso directamente sucesivo
al anterior. Existe un progreso, pero sin lógica de causalidad
lineal. Es como armar un enorme rompecabezas cuyas piezas se toman
de manera dispersa y se van juntando poco a poco para hacer emerger
la imagen definitiva.
La ampliación de la consciencia
Los efectos psicoactivos inducen a un estado modificado
de consciencia, la cual se experimenta ampliada permitiendo la observación
de contenidos profundos abriendo de alguna manera la censura sobre
el inconsciente humano. "La consciencia descubre la auto-observación,
en el sentido del testigo interior de que hablan las grandes religiones
orientales." ("El peyote y la
ayahuasca en las nuevas religiones mistéricas americanas",
Dr. Josep Ma. Fericgla. Artículo publicado en Internet: http://www.pangea.org/fericgla/textos/iglesias_peyohuasca.htm)
"A nivel psico-afectivo-espiritual
tenemos sensación agradable de integración con la
naturaleza, visiones placenteras, rememoración de contenidos
afectivos, ampliación de conciencia, reconexión
con la espiritualidad y la trascendencia, etc." ("Descubriendo
la cuadratura del círculo, el ikaro de la 'A' ", Rosa
Giove. Revista TAKIWASI No.5, Tarapoto 1997)
De una manera general, el Ayahuasca amplifica la
actividad cerebral y las percepciones sensoriales. El sujeto siente
una aceleración de sus pensamientos y percibe con agudeza
el menor ruido o luz, de ahí la necesidad del silencio y
de la oscuridad. A la vez, el sujeto percibe un ensanchamiento de
su conciencia, un aumento de las facultades discriminativas de su
yo habitual, una ampliación o trascendencia de su ego.
La experiencia del Ayahuasca puede resultar en uno
de sus factores como el encuentro sorpresivo y extático con
el "yo", la identificación de un verdadero "yo"
no reconocido y aparentemente redescubierto.
Durante la experiencia del Ayahuasca no se realiza
una disolución o pérdida de la conciencia, sino que
por el contrario ocurre una modificación de la misma. El
sujeto sabe a lo largo de la sesión quién es, donde
se encuentra, lo que él ha tomado, al llamarle por su nombre
responde, y luego se acuerda de sus visiones principales.
Sin embargo, es posible entre personas no acostumbradas
a auto observarse y sujetos inmaduros, observar mareaciones radicales:
antes que intervenga el maestro, el sujeto se "desconecta"
ante la intensidad de las visiones. Hay entonces disolución
temporal de la conciencia: el sujeto no responde cuando lo llaman
por su nombre y no se acuerda de lo vivido en la sesión.
Cuando la sesión está bien controlada, la mareación
tiene un nivel de intensidad aceptable.
En este contexto cobra vital importancia los constantes
icaros (cantos rituales) del curandero, los cuales constituyen el
vínculo con la energía grupal de la sesión
permitiendo al sujeto guardar cierta coherencia energética
y mantener contacto con el aquí y el ahora.
Otra característica común de las sesiones
de Ayahuasca es una constante sensación de acortamiento del
tiempo. El participante, al finalizar la sesión tiene la
sensación de que no ha durado más que una fracción
del tiempo cronológico pasado.
Ocurre a veces que los participantes salen de la
sesión con la impresión de haber revivido gran parte
de su vida en los más pequeños detalles y resolver
problemas complejos que en tiempo normal necesitarían semanas
de reflexión.
La Auto-aceptación
La ampliación de conciencia casi siempre
lleva a una auto-aceptación de la realidad del sujeto la
cual lo conduce a una sensación de liberación interna.
Es característico que sujetos reacios a "ver" sus
cualidades poco halagadoras, de repente aceptan como reales las
visiones claras de su mediocridad. Estas visiones poseen tal fuerza
que se imponen como indiscutibles, y la desaparición de dudas
respecto de su existencia contribuye a brindar al individuo un sentimiento
de paz, al mismo tiempo que se le presenta la simpleza del cambio
como una alternativa elegible.
Estas visiones sobre su universo personal no se
presentan como verdaderos descubrimientos, sino que "se
perciben como revelaciones de algo 'ya sabido'. Se manifiesta como
una toma de conciencia de verdades subconscientes, latentes. El
sujeto concluye diciendo 'En el fondo, yo ya lo sabía'."
("La alucinación por Ayahuasca
de los curanderos de la Alta-Amazonia peruana", Jacques Mabit.
Artículo sin publicar.)
Este sentimiento de auto-aceptación puede
llegar precedido de manifestaciones físicas que acompañan
a la visión: llantos, gritos, gestos de protección,
etc. Los descubrimientos sobre sí mismo se perciben a menudo
como "revelaciones" o "mensajes" de procedencia
indeterminada, cuya fuerza de convicción se impone de manera
indudable y persisten (aunque atenuados) después de la vuelta
al estado normal, imprimiendo cambios en la psique y en el comportamiento
del sujeto.
Efectos a largo plazo
Al finalizar la sesión, el sujeto se encuentra
con frecuencia sumergido en un sentimiento colectivo de relajamiento,
paz y comunión con el grupo, queriendo de cierta manera compartir
con los demás o con sus seres más próximos.
Se tiene la sensación de haber vivido una experiencia personal
que ha alcanzado lo más profundo de su intimidad.
Esta vivencia "transpersonal" da por naturaleza
seguridad con relación a sí mismo y al prójimo.
A largo plazo se manifiestan claros cambios en el ritmo de vida
y en la calidad de las relaciones con los demás. Aumenta
la seguridad con respecto a la intuición, la flexibilidad
y la apertura respecto a los cambios, y una evidente mayor capacidad
de expresión afectiva. Todo ello como parte del resultado
de un proceso de reconexión con nuestro ser profundo, la
naturaleza y la sensación de trascendencia.
Una manifestación clara es la sensación
de capacidad de vivir cambios trascendentales y tomar decisiones
importantes, los cuales permanecían latentes desde hacía
mucho tiempo, tales como la orientación profesional, rupturas
de relaciones, cambios de modo de vida, etc. Esto es evidente en
el caso del uso del Ayahuasca como medio para el tratamiento de
toxicomanías.
Hay que señalar que la toma de conciencia,
es decir, la integración mental de la experiencia, no es
un factor indispensable para la evolución de la psique del
participante. El efecto purgativo a nivel psicológico se
manifiesta aún sin la integración intelectual por
parte del sujeto. La experiencia es capaz de modificar el carácter,
el ánimo y la conducta del sujeto aún cuando éste
mismo no haya identificado de manera clara el sentido de sus visiones.
Esta posición queda en completa contradicción con
la mayoría de las psicoterapias académicas.
Finalmente es esencial subrayar que no hay ninguna
adicción por el consumo del Ayahuasca, cualquiera que sea
el sujeto. Nunca se ha registrado algún estado de dependencia
física ni psicológica. Este dato puede ser considerado
como un hecho comprobado ya que no se ha dado ni siquiera en maestros
ayahuasqueros de la amazonía que realizan sesiones 3 ó
4 veces por semana. (Personalmente, el autor
luego de participar en sesiones con una frecuencia de ocho veces
al mes, ha interrumpido su asistencia durante varios meses sin experimentar
síndrome de abstinencia.)
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