Misticismo contemplativo y químico
Estudio comparativo de dos perspectivas de acceso a estados modificados de consciencia.
por Roger Walsh
Médico, Ph.D. en neurociencias. Profesor en psiquiatría,
filosofía y antropología en California. Realizó
investigaciones en meditación, salud psicológica,
el chamanismo y los psicodélicos.
En nuestra vida cotidiana, asumimos que nuestro estado de conciencia normal, nuestro estar alerta y despierto a lo que sucede y vivimos es un estado óptimo. Estamos concientes de todo lo que nos pasa y vivimos, de lo que tenemos que hacer dentro de media hora, más tarde y sentimos que somos realmente concientes de todo.
Lamentablemente, la verdad es otra, nuestro estado usual de conciencia es en realidad severamente subóptimo. Lo que sucede es que la orientación de la conciencia está dirigida hacia el exterior en casi todas las veces.
En realidad existen estados múltiples de conciencia, incluyendo verdaderos estados elevados. Estos estados pueden ser logrados a través de diferentes medios y práctica. Las experiencias místicas son generalmente conocidas como estados alterados de conciencia.
Nuestro estado usual de conciencia no solamente es subóptimo, sino como en sueños e ilusorio. Sin entrenamiento mental, somos prisioneros de nuestras propias mentes, atrapados contra nuestra voluntad en un continuo diálogo interior que crea una continua distorsión de nuestra percepción. Vivimos en un sueño colectivo conocido como maya (ilusión) o trance consciente.
Los estados clásicos de conciencia unitiva descrita por grandes místicos y santos, es el estado supremo de conciencia, y de hecho el cumplimiento supremo de la existencia humana. En estos estados, el místico trasciende las fronteras usuales del ego y se siente uno con el universo. Normalmente este estado llega después de años o décadas de prácticas intensas de disciplina espiritual y preparación mental.
Pero con la llegada de los psicodélicos a occidente vino un clamor remarcable. No-contemplativos que tomaron estas sustancias reportaron un vasto rango de experiencias, unas altas, otras bajas, unas estáticas, algunas demoníacas, pero algunas que parecían remarcablemente similares a las descritas por místicos a través de los siglos.
Letrados, especialistas de religiones tales como Aldous Huxley, Walter Houston Clark y Huston Smith, argumentaron que las experiencias químicas y místicas naturales son equivalentes. Ellos basan sus argumentos en las similitudes experimentales entre estados naturales y químicos y en múltiples experimentos científicos.
Algunas experiencias en drogas no son en nada místicas y benéficas. Pero esto no prueba que ninguna experiencia con drogas sea mística y benéfica.
Las características de una experiencia mística o estado alterado de conciencia son:
- Inefabilidad.
- Un alto sentido de entendimiento.
- Percepciones alteradas de espacio y tiempo.
- Apreciación de la naturaleza holística, integrada, del universo y una unidad de uno mismo con ello.
- Efecto positivo intenso, incluido un sentido de la perfección del universo.
Tales experiencias han sido llamadas de muchos modos. En occidente han sido descritas como Conciencia cósmica o Experiencia Pico por Maslow, Samadhi en Yoga y Satori en Zen.
Un contemplativo puede finalmente probar la alegría de la unión mística después de años cultivando cualidades tales como la concentración, el amor y la compasión. Pero un psicodélico también puede afectar procesos químicos y neurales tan poderosamente como para inducir temporalmente un estado similar.
El consumidor de psicodélicos puede tener una experiencia dramática, quizás la más dramática de su vida. Pero una sola experiencia, no importa que tan poderosa sea, puede no ser suficiente para sobrepasar permanentemente hábitos psicológicos condicionados durante décadas. Por otro lado, el contemplativo puede pasar décadas trabajando decididamente para reconvertir hábitos siguiendo líneas espirituales. Así, cuando la apertura finalmente ocurre, llega a una mente ya preparada. Es más: el contemplativo ha adquirido un sistema de creencias que le da una explicación de la experiencia, una disciplina que la puede cultivar, una tradición y un grupo social que lo apoya, y una ética que puede guiar su expresión. Como dijo Louis Pasteur, la suerte favorece la mente preparada.
En resumen, estas ideas sugieren que algunas drogas pueden realmente inducir experiencias místicas genuinas en algunas personas, en algunas ocasiones. Sin embargo, es más probable que esto suceda y produzca beneficios duraderos en mentes preparadas. Los estados inducidos por el yoga, el chamanismo y la meditación budista, han sido algunas veces descritos como idénticos.
Yo sospecho que estudios cuidadosos mostrarán que psicodélicos específicos facilitan más ciertos estados místicos que otros.
Para esas personas agraciadas con las experiencias místicas, sean inducidas espontánea, contemplativa o químicamente, la pregunta crucial es ¿qué hacer con ello? No puede ser ignorada, desechada o colgada como un trofeo psicológico o espiritual. Puede ser usado conscientemente como una fuente de inspiración y un guía para dirigir nuestra propia vida por rumbos más benéficos.
Uno de esos rumbos en verdad aquello recomendable por los grandes místicos- es emprender el entrenamiento contemplativo necesario de la vida y la mente para ser capaces de entrar de nuevo y expandir el estado místico. La meta es extender un solo pico de experiencia en una experiencia periódica de meseta, convertir un estado alterado en un rasgo alterado o como dice con elocuencia Hunton Smith, transformar rayos de iluminación en una luz constante.
Aun esta experiencia personal de luz permanente no es el punto final de la jornada. Más allá de la realización personal viene la etapa de compartirla con el mundo, de utilizar la sabiduría propia de la iluminación para enseñar, servir, ayudar y curar. Así, la tarea es, primero, abrirse a la experiencia de la iluminación, luego traer la luz de regreso al mundo para beneficio de todos.

