La presencia de Buda Había un monje muy sabio
que ya estaba por el sendero de la iluminación. - Necesito que me escuches, tengo
tantas aflicciones y pesares. Al cruzar la gran puerta de entrada
del monasterio lo estaba esperando su maestro y éste al verle
le preguntó que había hecho en el día. El compasivo
monje le contó su experiencia que había tenido en
el camino, al terminar su relato vió el rostro demacrado
de su sabio maestro que lo miró con una profunda tristeza
y le dijo: Muchas veces estamos tan preocupados de nuestro crecimiento y de nuestra iluminación, que no somos capaces de ver a nuestros hermanos y que en cada ser existe la presencia de Buda.
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