Los dos monjes Dos monjes volvían por la noche a su templo. Había llovido y el camino estaba mojado. Llegaron a una intersección y había una bella muchacha, incapaz de cruzar la calle debido al barro. Inmediatamente, el primer monje la cogió en sus brazos y la cruzó al otro lado. Después los monjes continuaron su camino. Más tarde, esa noche, el segundo monje, incapaz de contenerse más tiempo, le dijo al primero: "¿Cómo has podido hacer eso? Los monjes no debemos ni mirar a las mujeres ni mucho menos tocarlas, especialmente a las jóvenes y bonitas". "Yo he dejado a la muchacha allí", dijo el primer monje, "¿tú aún la llevas?".
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