Apreciación e Integración del Dharma Hay dos aspectos especiales que creo son de fundamental importancia para el futuro: la necesidad de cultivar una profunda apreciación de las enseñanzas y de lo que realmente representan y nos ofrecen; y la atención que debemos dar a la manera en que se establece la integración de las enseñanzas en la mente y el corazón de los estudiantes. ¿Cómo podemos inspirarnos y mantenernos en nuestro camino espiritual? ¿De qué manera podemos sacar el mejor provecho a nuestro entendimiento y realización? ¿Cómo podemos aplicar verdaderamente las enseñanzas a nosotros mismos y a las dificultades que enfrentamos? Sogyal Rinpoche pasó un mes en retiro con un grupo de estudiantes en Francia. Entraron profundamente en las enseñanzas, contemplando las enseñanzas básicas pero desde el punto de vista más elevado, explorando juntos su significado en silenciosa contemplación y reflexión. Estaba maravillado de la calidad de realización y entendimiento que los estudiantes lograron en tan corto tiempo. En un entorno especial los estudiantes pueden lograr descubrimientos sobre si mismos que perdurarán por un largo tiempo, llevando luz a las esquinas oscuras, cambiando realmente la manera en que nos vemos a nosotros mismos y brindándonos una nueva habilidad para sobrellevar los retos que la vida nos lanza y los obstáculos que emergen en nuestras mentes. Las enseñanzas nos motivan al cambio, nos muestran las trampas del ego, nos hacen comprometernos a tomar la responsabilidad del entrenamiento de nuestras propias mentes. Podemos llegar a descubrir en el Dharma una fuente de inspiración y alegría. Sogyal Rinpoche dice que hasta que podamos encontrar la felicidad y alegría del Dharma, es difícil renunciar completamente al Samsara, y la verdadera renunciación está lejos de ser desoladora y fría. Las enseñanzas del Dharma, tal como las tenemos hoy en día, si las aplicamos de la manera apropiada y con perseverancia, nos ayudarán a trascender las perturbaciones mentales y el sufrimiento que generan. Integración Para que las enseñanzas y prácticas tengan un impacto completo en el estudiante es muy importante la integración. Muy a menudo la gente se acerca al Dharma, pero de alguna manera, esperan pasivamente a que las enseñanzas vengan a ellos. Necesitamos ser más activos al comprometernos con las enseñanzas, aplicándolas a nosotros mismos y haciendo un esfuerzo consciente para mantenerlas vivas en nosotros. Escuchamos las enseñanzas pero muy pronto nos olvidamos de ponerlas en acción! Es por eso que debemos escucharlas una y otra vez, de modo que sean tan claras en nuestra mente que podamos actuar naturalmente de acuerdo a ellas. Luego con la práctica se convierten en un hábito natural. De otro modo, existe un abismo entre lo que aspiramos alcanzar y lo que somos. Frecuentemente nos resistimos al cambio y nos recostamos en el samsara, dejando que la verdad de las enseñanzas sople sobre nosotros como una brisa, tocándonos sólo superficialmente. De alguna manera, desaprovechamos la verdad de las enseñanzas al racionalizarlas o espiritualizarlas en vez de tomarlas personalmente. Nuestro mayor problema, sin duda alguna, es la manera en que nos olvidamos. Olvidarnos es ignorar, e ignorar es ignorancia. En un momento podemos realizar una verdad inspiradora y al rato con la ayuda de la distracción, el ego y el samsara, la realización se fue. Entonces, cualquier realización o entendimiento profundo que tengamos, debemos dejarlo manifestarse en su impacto total; sólo de esta manera nos traerá transformación. Realizar una verdad es una cosa, pero seguirla y vivir de acuerdo a ella es otra. Si constantemente las llamamos y acumulamos nuestros momentos de realizaciones en un diario de realizaciones, veremos que validan las enseñanzas y se volverán cada vez más poderosas. Los estudiantes de Dharma debemos mantener nuestras realizaciones vivas, cuidarlas y aplicar las enseñanzas, de manera que no caigamos en nuestros viejos hábitos. De una manera, cualquier realización es un compromiso: con las enseñanzas, con el maestro y con nosotros mismos. Hay una responsabilidad de parte del estudiante hacia las enseñanzas: de recordarlas, de aplicarlas una y otra vez a nosotros mismos y de mantener su claridad. Una disciplina como ésta se vuelve un entrenamiento de la mente: lentamente, las zonas oscuras se iluminan, la neblina se disipa y observamos cómo las emociones negativas son reales cuando las creamos. Si ocupamos muestra mente con la práctica y las enseñanzas gradualmente quedará menos espacio para las emociones negativas. Siento que acá hay algo de gran importancia para el futuro del Buddhadharma en occidente. En occidente hay muchas maneras de estancarnos en el camino, de distraernos y abandonar el camino. ¿Qué soporte podemos encontrar? En las palabras de Su Santidad el Dalai Lama: “En oriente, incluso si no deseas practicar, la cultura te lleva a ello; en occidente, si deseas practicar, la cultura te jala para atrás.” No hay una cultura espiritual masivamente establecida como en oriente. Se requiere de un esfuerzo adicional para completar la práctica y crecer. Entonces, en un sentido profundo, la integración es el futuro del Dharma, porque cuando nos sumergimos en las enseñanzas y en la práctica, estamos salvaguardando el Dharma en nosotros mismos, y de eso saldrán una serie de buenas y apropiadas acciones.
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