El futuro del Budismo Soy un practicante, un simple estudiante del Dharma, haciendo lo mejor que puedo para transformarme en un mejor ser humano y ayudar a mi gente. Jamyang Khyentse Chokyi Lodro fue un gran maestro considerado maestro de todos los linajes de budismo tibetano y que murió en el exilio en Sikkim en el año 1959, el año en que China invadió el Tíbet. El era un verdadero líder espiritual, reconocido por muchos como el más grande maestro tibetano del siglo veinte, la prueba viviente de cómo debía ser alguien que hubiese realizado las enseñanzas. El era un maestro de maestros, el maestro de grandes lamas que fueron a enseñar a occidente en el exilio como Sogyal Rinpoché, Dilgo Khyentse Rinpoche, Kalu Rinpoche. Jamyang Khyentse tenía una visión. El era la cabeza del movimiento no sectario en Tíbet llamado “Movimiento Rimé”. Este movimiento se oponía al sectarismo como tendencia y alentaba a los linajes a entrenarse en las enseñanzas y prácticas de su tradición, y al mismo tiempo mantener un espíritu de apertura, armonía y cooperación entre las escuelas budistas. Proponía la coexistencia y la inspiración de unas a otras. De alguna manera, la visión del movimiento Rimé nos ofrece un modelo de cómo el Dharma deberá continuar el occidente: es decir, con total respeto por las auténticas tradiciones y con el ojo abierto a la creatividad y al resurgimiento de diferentes ramas de Buddhadharma. Jamyang Khyentse vio que el Dharma vendría a occidente. Antes de morir dijo varias veces que “de ahora en adelante, el Buddhadharma se esparcirá hacia occidente.” Podemos observar la influencia del Dharma en nuestra cultura occidental en diferentes áreas influenciadas por el budismo: el movimiento de hospicios en América, la medicina tibetana, terapia y psicología, arte y educación (Naropa Institute), movimientos de paz y no violencia, sin olvidarnos de Hollywood y la industria del cine. Muchos linajes se han establecido en occidente y otras escuelas han surgido, así como diferentes movimientos y nuevos maestros. Si los maestros del movimiento Rimé estuvieran vivos, estarían contentos. Dos maneras de presentar el Dharma Su Santidad el Dalai Lama ha señalado que hay dos maneras de presentar el Dharma hoy en día. Una es la de ofrecer las enseñanzas en el espíritu del budismo, sin ninguna noción de exclusividad o conversión, de manera tan abierta como se pueda, al servicio de las personas de cualquier lugar, creencia o fe. El corazón del Buddhadharma en su esencia es muy práctico, simple y profundo, por lo que puede enriquecer y profundizar el entendimiento de cualquiera sin cambiar el camino espiritual que estemos siguiendo. La segunda manera es presentar las enseñanzas a aquellos que poseen un serio deseo de seguir el Dharma con el propósito de completar un camino en cualquier tradición. No debemos olvidarnos que la fuerza del Dharma proviene de un camino espiritual completo, con un linaje viviente puro de bodhisatvas y maestros. El Dalai Lama es una prueba de esto. Algunas preocupaciones ¿Cómo hará el budismo en el futuro para encontrar la mejor manera de contribuir a la transformación de la sociedad? ¿Y cómo podemos evitar que sea absorbido y neutralizado en su encuentro con el mundo contemporáneo, y que termine siendo reducido a una herramienta más, integrada en la sociedad occidental? (cómo un libro más que leer y coleccionar). ¿A dónde nos está llevando la popularidad del budismo? ¿Estamos siendo testigos de la conversión del budismo en un producto, algo rápido y fácil de manejar y que no toma en cuenta la paciente disciplina y aplicación que se requiere en el camino budista como en cualquier otro camino espiritual? ¿Al tratar de encajar el budismo en occidente, estamos sutilmente editando y reescribiendo las enseñanzas de Buddha? Entendimiento y cambio Si por ejemplo, hablamos de cambios y adaptaciones, es tiempo de presentar la esencia de las enseñanzas sin la parafernalia cultural, ofreciendo algo apropiado para las condiciones y mentalidad de nuestro entorno. Ese es el reto. No ser tan tradicionalmente rígidos sino adaptarnos de una manera auténtica. En Tíbet, los traductores eran considerados con mucho respeto. El título “traductor” (lotsawa) tiene un significado más profundo que el que tenemos hoy en día. Era un término de gran respeto que implicaba un profundo entendimiento de las enseñanzas. El maestro de Milarepa, Marpa, era conocido como “Marpa el traductor”. (experiencia con Chamtrul Rinpoche) Eso es lo que necesitamos, auténticos traductores con el discernimiento correcto para realizar una traducción apropiada de manera que la esencia no se pierda. Cualesquiera que sean nuestras preocupaciones acerca de la manera en que el Dharma se presente, en lo referente al futuro, lo más importante para nosotros es profundizar nuestro entendimiento y experiencia del Dharma. Para ponerlo simple: para realizar cambios necesitamos primero un entendimiento extremadamente claro de las enseñanzas y eso requiere una auténtica y profunda traducción. Su Santidad el Dalai Lama ha observado que existen aspectos de la tradición relacionados con la geografía, tiempo y cultura que están cambiando al tiempo que cambian las condiciones, pero hay muchos otros aspectos que son manifestaciones de gran sabiduría basados en una verdad inherente. Así cuando las enseñanzas son complejas y difíciles, debemos tener especial cuidado de “no tirar al bebé junto con el agua de la bañera”. Debemos cultivar el profundo deseo de hallar maneras de trasmitir y recibir el Dharma de manera moderna, sin perder su esencia y profundidad y esta búsqueda es un constante proceso de aprendizaje: de mis maestros, de las enseñanzas y de la sangha. Cuando un practicante, a través del estudio, práctica e integración del Dharma logra un entendimiento completo y real de las enseñanzas, se logra la “sabiduría del discernimiento”. Rezo para que esta “sabiduría del discernimiento” crezca entre los practicantes del Dharma y que logren un entendimiento tan completo que, cuando se hagan cambios y adaptaciones, estos sean naturalmente apropiados. El reto de nuestro tiempo es abrir un camino entre la tradición y la demanda de la nueva situación. Esta no es una tarea fácil. Las decisiones que tomemos ahora tendrán consecuencias en el futuro. Debemos tomar este reto en un fino balance entre la creatividad y la cautela, pero al paso correcto, y como lo señala el Dalai Lama, con el correcto entendimiento.
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