Las Trece Prácticas de Atención Plena
La Primera Practica de atención plena: Apertura
Consciente del sufrimiento creado por el fanatismo y la intolerancia, estoy determinado a no idolatrar o seguir ciegamente ninguna doctrina, teoría o ideología alguna, incluso el Budismo. Las enseñanzas budistas son sólo guías para ayudarme a observar profundamente y desarrollar el entendimiento y la compasión. No son doctrinas por las cuales pelear, matar o morir por ellas.
La Segunda Práctica de atención plena: Desapego a Nuestras Ideas.
Consciente del sufrimiento creado por el apego a las ideas y percepciones erróneas, estoy determinado a evitar ser estrecho de mente y aferrarme a mis ideas. Aprenderé a practicar el desapego a mis ideas para poder permanecer abierto al entendimiento y experiencias de los demás. Estaré consciente que el conocimiento que actualmente poseo no es una verdad absoluta. La verdad se encuentra en la vida, por lo que constantemente observaré a mi alrededor, listo para aprender en cada momento a lo largo de mi vida.
La Tercera Práctica de atención plena: Libertad de Pensamiento.
Consciente del sufrimiento que conlleva el imponer mis ideas a los demás, estoy determinado a no forzar a los demás, incluso a mis hijos, bajo ningún medio, a adoptar mis ideas. Respetaré el derecho de los demás a ser diferentes y elegir lo que deseen creer y cómo decidir.
La Cuarta Práctica de atención plena: Consciencia del Sufrimiento
Consciente de que mirar profundamente a la naturaleza del sufrimiento puede ayudarme a encontrar las maneras de superarlo, estoy determinado a no evitar o cerrar los ojos ante el sufrimiento. Estoy determinado a estar con los que sufren para poder entender su situación profundamente y ayudarlos a transformar su sufrimiento en compasión, paz y alegría.
La Quinta Práctica de atención plena: Vivir en Simpleza
Consciente de que la felicidad verdadera tiene sus raíces en la paz, la solidaridad, la libertad y la compasión, y no en la riqueza o la fama, estoy determinado a no tomar como el fin de mi vida la fama, la ganancia, la riqueza y los placeres sensuales. Estoy determinado a vivir en simpleza y compartir mi tiempo, energía y recursos materiales con aquellos alrededor mío que se encuentran necesitados, incluyendo mi familia sanguínea y espiritual, mis amigos, mis ancestros y descendientes.
La Sexta Práctica de atención plena: Manejo del Enojo
Consciente de que el enojo bloquea la comunicación y crea sufrimiento, estoy determinado a cuidar de la energía de mi propio enojo cuando esta aparezca, y reconocer y transformar las semillas del enojo que se encuentran en mi consciencia. Cuando el enojo aparezca, estoy determinado a no hacer o decir nada, y buscar la mejor manera de calmar mi enfado. Aprenderé a observar con los ojos de la compasión a aquellos que creo que causaron mi enojo.
La Séptima Práctica de atención plena: Permanecer en el Momento Presente
Consiente de que la vida está disponible sólo en el momento presente y que es posible vivir plenamente en el aquí y en el ahora, estoy determinado a entrenarme para vivir plenamente cada momento de mi día. Trataré de no perderme en la dispersión o ser arrastrado por lamentos sobre el pasado, preocupaciones sobre el futuro, o ansia, enojo o celo en el presente. Practicaré respirar conscientemente para regresar a lo que está sucediendo en el momento presente. Estoy determinado a aprender el arte de vivir en plena atención, tocando los maravillosos, refrescantes y sanadores elementos que están dentro y alrededor mío y nutriendo las semillas de alegría, paz, amor y entendimiento en mí, y de este modo, ayudar al trabajo de transformación y sanación en mi consciencia.
La Octava Práctica de atención plena: Comunicación y Reconciliación
Consciente de que la falta de comunicación siempre trae separación y sufrimiento, haré todos los esfuerzos para mantener las comunicaciones abiertas así como reconciliar y resolver todos los conflictos, incluso los más pequeños.
Consciente del sufrimiento causado por hablar sin atención y la incapacidad de escuchar a los demás, me comprometo a cultivar un habla amorosa y una profunda escucha para brindar alegría a los demás y aliviar su sufrimiento.
La Novena Práctica de atención plena: Habla Sincera
Consciente de que las palabras pueden crear sufrimiento o felicidad, estoy determinado a hablar de manera honesta y constructiva. Estoy determinado a no decir cosas que no son ciertas por interés personal o para impresionar a personas, ni pronunciar palabras que puedan causar división o enfado. No divulgaré noticias que no se si son ciertas ni criticaré o condenaré sobre cosas de las que no estoy seguro.
Es importante recordar las cuatro faltas de la palabra:
- mentir.
- pronunciar palabras ofensivas (habla ofensiva).
- decir palabras que causen división entre dos o más personas al hablar mal de alguna de ellas, difundir rumores o sembrar dudas. Debemos cuidar de no aumentar la discordia entre las personas, y por el contrario, realizar todos los esfuerzos para reconciliar y resolver todos los conflicto, por pequeño que sea.
- chismorrear. Debemos abstenernos de hablar cosas sin sentido; divulgar noticias sin saber si son ciertas; criticar o condenar a las personas.
Nuestras palabras deben de llevar todo el peso de nuestra consciencia y debemos ser completamente atentos y responsables al pronunciarlas.
Procura que tus palabras sean más sabias que el silencio que rompen.
La Décima Practica de atención plena: Reverencia por la Vida
Estoy determinado de abstenerme de hacer daño a los seres sintientes. Este compromiso implica la determinación de respetar la vida de los seres, no solo la vida humana sino la de animales y plantas, sin importar su tamaño; y una creciente consciencia por la santidad de la vida. Además va más allá del respeto por lo sagrado de la vida pues es un compromiso de no dañar ni ofender a ningún ser bajo ninguna circunstancia y promover la paz y la educación sobre la paz.
La Decimoprimera Práctica de la atención plena: Respeto y Generosidad
Estoy determinado de abstenerme de tomar lo que no se me ha dado. Este compromiso implica un respeto por la propiedad de todos los seres. No sólo implica no robar, sino que nos alienta a cultivar una actitud de no demandar, no exigir lo que deseamos. Por el contrario aprender formas de trabajar para el bienestar de las personas, animales y plantas, practicar la generosidad, compartir nuestro tiempo, energía y recursos con aquellos que están necesitados, y recibir pacientemente los resultados de nuestras buenas acciones.
La Decimosegunda Práctica de atención plena: Correcto uso de nuestros sentidos
Me comprometo a abstenerme del mal uso de mis sentidos. Este compromiso implica contemplar nuestro cuerpo como un templo que cuidamos y cultivamos para el crecimiento del espíritu. Lo que aquí se aconseja es que nos abstengamos del uso desordenado del cuerpo, de la sexualidad y de las sensaciones corporales, evitando caer en la gula, la lujuria, el incesto y todos los desórdenes producidos por un inadecuado comportamiento sensorial.
La Decimotercera Práctica de atención plena: Atento Consumo
Consciente del sufrimiento causado por el consumo inconsciente, estoy determinado de abstenerme de consumir elementos que nublen mi conciencia. Este compromiso no sólo implica abstenernos de drogas y alcohol sino de cuidar la calidad de la información que consumimos por todos nuestros sentidos, qué estamos leyendo, qué estamos viendo, con quién nos estamos juntando. Estamos conscientes de que todo aquello que consumimos alimenta nuestra consciencia y la consciencia colectiva de nuestra familia y nuestra sociedad.
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