What the blip do we know? La cultura está en el paradigma equivocado. Cada era, cada generación tiene suposiciones incorporadas. Que el mundo es plano o que el mundo es redondo, etcétera. Hay cientos de suposiciones ocultas, cosas que damos por sentadas, que pueden no ser ciertas. Históricamente, en la gran mayoría de los casos, éstas no son ciertas. Así que, probablemente, si la historia es una guía, mucho de lo que damos por sentado acerca del mundo, simplemente no es verdad. Pero estamos encerrados en estos preceptos a menudo sin ni siquiera saberlo. Eso es un paradigma. ¿Qué es la realidad? ¿Por qué recreamos constantemente la misma realidad? ¿Por qué seguimos teniendo las mismas relaciones, los mismos trabajos? En este mar infinito de posibilidades que existe a nuestro alrededor, ¿cómo es posible que sigamos recreando las mismas realidades? ¿No es asombroso que tengamos opciones y posibilidades que existen pero que somos inconscientes de ellas? ¿Es posible que estemos tan condicionados a nuestras vidas diarias, tan condicionados a la manera en que creamos nuestras vidas, que creemos la idea de que no tenemos ningún tipo de control? Nos han condicionado a creer que el mundo externo es más real que el mundo interno. Este nuevo modelo de ciencia es justamente lo contrario. Dice que lo que ocurre dentro de nosotros creará lo que ocurre fuera de nosotros. Ciertos experimentos científicos demostraron que si tomamos a un sujeto y conectamos su cerebro en una tomografía o a tecnología computada y le pedimos que mire un determinado objeto, se observa que ciertas zonas del cerebro se iluminan. Luego se le pidió al sujeto que cerrara los ojos y que imaginara ese mismo objeto, y cuando imaginó ese mismo objeto, causó que las mismas zonas del cerebro se iluminaran como si de hecho estuviera mirándolo visualmente. Esto provocó que los científicos dieran un paso para atrás y se preguntaran esto: ¿quién ve entonces? ¿el cerebro ve o los ojos ven? ¿y qué es la realidad? ¿es la realidad lo que estamos viendo con nuestro cerebro o es la realidad lo que estamos viendo con los ojos? Y la verdad es que el cerebro no reconoce la diferencia entre lo que ve en su medio ambiente y lo que recuerda porque son las mismas redes neuronales específicas las que están disparando. Entonces se formula la pregunta: ¿Qué es la realidad? El cerebro procesa 400 mil millones de bits de información por segundo, pero sólo somos conscientes de 2,000 de ellos. Pero nuestro conocimiento de esos 2 mil bits de información se relaciona sólo al medio ambiente, nuestro cuerpo y el tiempo. Si el cerebro está procesando 400 mil millones de bits de información y nuestro conocimiento es sólo de 2 mil, eso significa que la realidad ocurre en el cerebro todo el tiempo. Está recibiendo esa información sin embargo no la hemos integrado. La única película que está rodando en el cerebro es aquello que tenemos la capacidad de ver. Entonces, ¿es posible que nuestros ojos, nuestras cámaras, vean más de lo que nuestro cerebro tienen la capacidad de proyectar conscientemente? Pero de la manera como está conectado nuestro cerebro, sólo vemos lo que creemos que es posible, combinamos patrones que ya existen dentro de nosotros mismos a través del condicionamiento. (historia de los botes de Colón) Nosotros creamos la realidad. Somos máquinas que producen realidad. Nosotros creamos los efectos de la realidad todo el tiempo. Siempre percibimos algo después de que se refleja en el espejo de la memoria. La dirección del tiempo Hay un gran misterio llamado el misterio de la dirección del tiempo. Hay una idea por la cual, las leyes fundamentales de la física que tenemos, no hacen ninguna distinción interesante entre pasado y futuro. Por ejemplo, es un enigma desde el punto de vista de las leyes fundamentales de la física, por qué deberíamos tener la capacidad de recordar el pasado y no tener el mismo tipo de acceso epistémico al futuro. Es un enigma desde el punto de vista de estas leyes por qué deberíamos pensar que por actuar ahora podemos afectar el futuro , pero no el pasado. Estas cosas, que tenemos un tipo diferente de acceso epistémico al pasado y al futuro, que tenemos un tipo diferente de control al actuar ahora sobre el futuro que el que tenemos sobre el pasado, estas cosas, son tan fundamentales con respecto a la manera que experimentamos el mundo que es ilógico no tener curiosidad acerca de ellas. Es sólo en la experiencia consciente que parece que avanzamos en el tiempo, en la teoría cuántica, también puedes retroceder en el tiempo. La materia es un pensamiento concentrado La física cuántica, hablando muy sucintamente, es una física de las posibilidades. De hecho, el universo está prácticamente vacío. Nos gusta pensar en el espacio como vacío y la materia como sólida, pero, en realidad, esencialmente no hay absolutamente nada en la materia, es completamente insustancial. Es más parecido a un pensamiento, es como un bit concentrado de información. Lo que constituye las cosas no son más cosas sino que lo que constituye las cosas son las ideas, los conceptos, la información. Cuando no estás mirando, son ondas de posibilidades. Cuando estás mirando son partículas de experiencia. Una partícula que consideramos una cosa sólida en realidad existe en una supuesta superposición, una onda extendida de localizaciones posibles y está en todas ellas al mismo tiempo. En el mismo instante en que miras, toma inmediatamente una de esas posiciones posibles. La superposición cuántica implica que una partícula puede estar en dos lugares a estados simultáneamente. Éste es un concepto muy extraño y uno de los distintivos del mundo cuántico. Cómo puede un sistema o un objeto estar en dos o más estados al mismo tiempo? ¿Dónde está el observador? La física cuántica calcula únicamente las posibilidades, pero si aceptamos esto, entonces surge inmediatamente la pregunta: ¿quién, qué, elige entre estas posibilidades para traer el acontecimiento en sí de la experiencia? Así que directamente, inmediatamente, vemos que la consciencia debe estar involucrada, no se puede ignorar al observador. Sabemos lo que un observador hace desde el punto de vista de la física cuántica pero no sabemos quién o qué el observador es en realidad. No significa que no hemos tratado de hallar una respuesta, hemos buscado. Entramos dentro de tu cabeza, nos metimos en cada orificio que tienes para encontrar algo llamado un observador. Y no hay nadie ahí. No hay nadie en el cerebro. No hay nadie en las regiones corticales del cerebro. No hay nadie en las regiones subcorticales o en las regiones límbicas. No hay nadie ahí llamado un observador. Empero, todos tenemos esta experiencia de ser algo llamado un observador, observando el mundo ahí afuera. Como afectamos la realidad En Washington DC, la supuesta capital mundial del asesinato hubo un gran experimento en el verano de 1993, donde cuatro mil voluntarios vinieron de cien países para meditar en forma colectiva durante largos períodos de tiempo durante el día. Se predijo con anterioridad que un grupo de ese tamaño habría una disminución del 25% en crímenes violentos como lo definía el FBI en Washington ese verano. Los resultados de hecho demostraron una disminución del 25% en crímenes violentos en Washington DC, lo cual nosotros pudimos predecir basados en 48 estudios previos que ya se habían hecho en una escala más pequeña. Cada uno de nosotros afecta la realidad que vemos, incluso si no lo deseamos. Todos lo estamos haciendo. En Japón, el Masaro Emoto se interesó muchísimo en la estructura molecular del agua y lo que la afecta. El agua es el más receptivo de los cuatro elementos. El Sr. Emoto pensó que tal vez respondería a hechos no físicos. Así que estableció una serie de estudios, aplicó estímulos mentales y la fotografió con un ultramicroscópio. Solo el pensamiento, absolutamente puede cambiar el cuerpo. La mayoría de la gente no afecta la realidad de una manera consistente, sustancial, porque no creen que pueden. Escriben una intención y luego la borran, porque piensan que es una tontería. No puedo hacer eso, dicen. Y luego la vuelven a escribir y luego la borran. Así que en promedio de tiempo es un efecto muy pequeño. Y realmente se resume en el hecho de que creen que no pueden hacerlo. Si aceptas con cada rudimento de tu ser que caminarás sobre el agua, ¿ocurrirá? Sí, ocurrirá. Ya saben, es como el pensamiento positivo. El pensamiento positivo es una idea maravillosa, pero lo que significa generalmente es que tengo una pequeña capa de pensamiento positivo cubriendo una masa de pensamiento negativo. Así que pensar positivamente no es realmente pensar positivo, es simplemente disfrazar el pensamiento negativo que tenemos. Cuando pensamos en cosas, hacemos la realidad más concreta de lo que es y es por eso que nos quedamos atascados. Nos quedamos atascados en la uniformidad de la realidad. Si la realidad es concreta, obviamente soy insignificante. No puedo cambiarla. Pero si la realidad es mi posibilidad –la posibilidad de la conciencia misma- entonces, inmediatamente surge la pregunta de ¿cómo puedo cambiarla? ¿Cómo puedo hacerla mejor? ¿Cómo puedo hacerla más feliz? ¿Ven cómo estamos extendiendo la imagen de nosotros mismos? En el viejo pensamiento, yo no puedo cambiar nada porque no tengo ningún papel en la realidad. La realidad ya está ahí. En los objetos materiales que se mueven a su manera a partir de leyes deterministas, y la matemática determina qué harán en una situación dada. Yo, el que experimenta, no tengo ningún papel. En la nueva perspectiva, sí, la matemática puede darnos algo. Nos da las posibilidades que todos estos movimientos pueden asumir, pero no puede darnos la experiencia dicha que yo experimentaré con mi conciencia. Yo elijo esa experiencia. Y por lo tanto, literalmente, creo mi propia realidad. Puede que suene como una afirmación extravagante de alguien de la Nueva Era, sin ninguna comprensión de la física, pero la física cuántica nos está diciendo eso. Literalmente, existen diferentes mundos en los que vivimos. Está el mundo macroscópico que vemos. Está el mundo de nuestras células. Está el mundo de nuestros átomos. Está el mundo de nuestros núcleos. Cada uno de estos es un mundo totalmente diferente. Tienen su propio idioma. Tienen su propia matemática. No son simplemente más pequeños, cada uno es totalmente diferente. Pero son complementarios, porque yo soy mis átomos pero también soy mis células. También soy mi fisiología macroscópica. Es todo verdad. Simplemente son diferentes niveles de verdad. El nivel de verdad más profundo descubierto por la ciencia y la filosofía es la verdad fundamental de la unidad. En ese nivel subnuclear más profundo de nuestra realidad, tú y yo somos literalmente uno. Me despierto en la mañana y conscientemente creo mi día tal como quiero que ocurra. Ahora bien, algunas veces dado que mi mente está examinando todas las cosas que necesito realizar me toma un poco asentarme y llegar al punto donde realmente e intencionalmente estoy creando mi día. Pero éste es el asunto. Cuando yo creo mi día y de la nada, ocurren cosas pequeñas que son tan inexplicables, sé que son el proceso o resultado de mi creación. Y cuanto más hago eso, más construyo una red neuronal en mi cerebro por la que acepto que eso es posible. Me da el poder y el incentivo para hacerlo al día siguiente. La adicción es algo que no puedes detener El cerebro no reconoce la diferencia entre lo que ve en su medio ambiente y lo que recuerda porque las mismas redes neuronales específicas están disparando. El cerebro está compuesto de minúsculas células nerviosas llamadas “neuronas”. Estas neuronas tienen ramas diminutas que se extienden y se conectan con otras neuronas para formar una red neuronal. Cada lugar donde se conectan, se incuba dentro de un pensamiento o un recuerdo. El cerebro construye todos sus conceptos por las leyes de la memoria asociativa. Por ejemplo, las ideas, los pensamientos y los sentimientos están todos construidos e interconectados en esta red neuronal y todos tienen una posible relación el uno con el otro. El concepto y el sentimiento del amor, por ejemplo, está almacenado en esta amplia red neuronal. Pero construimos el concepto del amor a partir de muchas otras ideas diferentes. Algunos tienen el amor conectado a la desilusión. Cuando piensan en el amor, experimentan el recuerdo del dolor, la pena, el enojo e incluso la ira. La ira puede vincularse a una herida, que puede vincularse a una persona que luego se conecta de regreso con el amor. ¿Quién está al volante cuando controlamos nuestras emociones o respondemos a nuestras emociones? Fisiológicamente, las células nerviosas que se disparan juntas, se conectan. Si practicas algo una y otra vez, esas células nerviosas tienen una relación a largo plazo. Si te enojas diariamente, si te frustras diariamente, si sufres diariamente, si das motivo para la victimización en tu vida, estás reconectando y reintegrando esa red neuronal diariamente y esa red neuronal ahora tiene una relación a largo plazo con todas esas células nerviosas que se llama una “identidad”. También sabemos que las células nerviosas que no se disparan juntas, no se conectan. Pierden su relación a largo plazo porque cada vez que interrumpimos el proceso del pensamiento que produce una respuesta química en el cuerpo, cada vez que lo interrumpimos, esas células nerviosas conectadas una a la otra, empiezan a interrumpir la relación a largo plazo. Cuando empezamos a interrumpir el proceso y a observar, no por estímulo - respuesta y esa reacción automática, sino observando los efectos que toma, entonces dejamos de ser la persona emocional consciente con mente física que está respondiendo a su ambiente como si fuera automático. ¿Significa eso que las emociones son buenas o malas? Cada célula está definitivamente viva y cada célula tiene una conciencia, particularmente si definimos conciencia como el punto de vista de un observador. Siempre existe la perspectiva de la célula. De hecho, la célula es la unidad más pequeña de consciencia en el cuerpo. Mi definición de una adicción es realmente simple: algo que no puedes detener. Nos causamos situaciones que satisfarán el ansia bioquímico de las células de nuestro cuerpo, creando situaciones que satisfacen nuestras necesidades químicas. Y el adicto siempre necesitará un poquito más para lograr un frenesí o una euforia de lo que está buscando químicamente. Así que mi definición significa que si no puedes controlar tu estado emocional, debes de estar adicto al mismo. Entonces, ¿cómo se puede decir que estás enamorado de una persona específica por ejemplo? Sólo estás enamorado de la anticipación de las emociones a las que estás adicto. La misma persona podría no complacerte la semana siguiente al no cumplir. ¿No cambia eso el paisaje de nuestra perspectiva emocional sobre necesidades e identidades personales? Nosotros somos emociones y las emociones somos nosotros. Nuevamente, no puedo separar las emociones. Cuando consideras eso, cada aspecto de tu digestión, cada esfínter que se abre y se cierra, cada grupo de células que viene buscando nutrición y luego se aleja para curar algo o reparar algo, todas ellas están bajo la influencia de las moléculas de la emoción. Así que te preguntas si las emociones son malas. Las emociones no son malas, son la vida. Colorean la riqueza de nuestra experiencia. El problema es la adicción. La mayoría de la gente no se da cuenta de que cuando comprende que está adicta a las emociones, no es simplemente a nivel psicológico, es bioquímico. Considera esto. La heroína usa los mismos mecanismos receptores en las células que nuestras sustancias químicas emocionales. Es fácil de ver que si podemos estar adictos a la heroína podemos estar adictos a cualquier péptido neural, a cualquier emoción. Creando la realidad Nuestra mente literalmente crea nuestro cuerpo. Así que todo empieza en la célula. La célula es una máquina que produce proteína, pero recibe su señal del cerebro. Una de las cosas acerca de los receptores es que cambian en su sensibilidad. Si un determinado receptor para una determinada droga o jugo interno es bombardeado durante un largo tiempo a una intensidad elevada, literalmente se encogerá. Habrá menos de ellos, se desensibilizará o desregulizará. Así que la misma cantidad de droga o jugo interno producirá una respuesta mucho más pequeña. Si estamos bombardeando la célula con la misma actitud y la misma química una y otra vez diariamente, cuando esa célula finalmente decide dividirse, cuando produce una célula hermana o una célula hija, esa siguiente célula tendrá más sitios receptores para esos neuropéptidos emocionales en particular, y menos sitios receptores para las vitaminas, minerales, nutrientes, intercambio de fluido o incluso la liberación de productos de desecho o toxinas. Muy bien, muchachos, es hora de corregir el curso de nuestra trayectoria, a lo largo del sendero de nuestra aventura. Y esa corrección del curso es el movimiento a un nuevo paradigma, simplemente una expansión del viejo, tal como el universo es más grande de lo que creíamos que era en nuestro modelo. Y siempre es más grande de lo que creemos que es. Nunca apareció nadie que te haya dado suficiente conocimiento inteligente sobre tu hermoso ser. Cómo obras de adentro hacia afuera. ¿Por qué tienes adicciones? Porque no tienes nada mejor. No has soñado con nada mejor porque nunca nadie te enseñó a soñar mejor. Cuando habo de que “nosotros” desaparecemos no me refiero a que desaparecemos físicamente. Me refiero a que nos apartamos de la zona del cerebro que tiene que ver con nuestra personalidad, que tiene que ver con nuestra asociación con gente, nuestra asociación con lugares, nuestra asociación con cosas y momentos y acontecimientos. No existimos en los centros asociativos en nuestro cerebro que reafirman nuestra identidad y reafirman nuestra personalidad. Para la persona corriente en el mundo, que vive su vida y considera su vida aburrida y exenta de inspiración es porque no ha hecho ningún intento para ganar conocimiento e información que lo inspire. Está hipnotizado por su medio ambiente a través de los medios de prensa, a través de la televisión, a través de la gente que vive y crea ideales que todos luchan por llegar a ser y nadie puede en realidad llegar a ser, en términos de apariencia física y definiciones de belleza y valor que son todas ilusiones. Así que la mayoría se rinde y vive su vida en la mediocridad. Y puede vivir esa vida y el alma puede que realmente nunca exprese su deseo y quizá nunca suba a la superficie para que pueda ser otra cosa. Peri si sube a la superficie y se pregunta a sí mismo si hay algo más o por qué estoy aquí, cual es el propósito de la vida? ¿A dónde voy? ¿Que ocurre cuando muero? Empieza a formularse esas preguntas, empieza a coquetear e interaccionar con la percepción de que quizá esté sufriendo un colapso nervioso, y en realidad, lo que está haciendo es que sus viejos conceptos de cómo veía su vida y el mundo empiezan a desplomarse. Estamos en un territorio completamente nuevo en nuestro cerebro y por eso mismo estamos reconectando el cerebro, literalmente reconectando a un nuevo concepto. Y en última instancia, nos cambia de adentro para afuera. Si cambio de idea, cambiarán mis elecciones. Si cambio mis elecciones, cambiará mi vida. ¿Por qué no puedo cambiar? ¿A qué estoy adicto? ¿Qué perderé a lo que estoy químicamente apegado y qué persona, lugar, cosa, momento o acontecimiento al que estoy químicamente apegado y que no quiero perder porque pueda que deba experimentar la separación química de eso. He ahí el drama humano. Tu estado consciente influye a otros a tu alrededor. Influye las propiedades materiales. Influye tu futuro. Estás cocreando tu futuro. Soy mucho más de lo que creo que soy. Puedo ser incluso mucho más que eso. Puedo influir mi medio ambiente, a la gente. Puedo influir el espacio mismo. Puedo influir el futuro. Soy responsable por todas esas cosas. Yo y el entorno no estamos separados, son parte de una unidad. Yo estoy conectado a todo eso. No estoy solo. Es mi opinión que nuestro propósito aquí es desarrollar nuestros dones de intencionalidad y aprender cómo ser creadores eficaces. Estamos aquí para ser creadores. Estamos aquí para infiltrar el espacio con ideas y mansiones de pensamiento. Estamos aquí para hacer algo con esta vida. La mecánica cuántica permite que el fenómeno intangible de la libertad se entrelace con la naturaleza humana. La física cuántica, hablando muy sucintamente, es la física de las posibilidades. Abre fundamentalmente la cuestión de las posibilidades de quién elige entre estas posibilidades para darnos el acontecimiento real de la experiencia. La única respuesta que es satisfactoria, tanto lógica como significativamente, es la respuesta de que la conciencia es el fundamento de todo ser. Debemos buscar el conocimiento sin ninguna interferencia de nuestras adicciones, y si podemos hacer eso, manifestaremos el conocimiento en realidad y nuestros cuerpos lo experimentarán de nuevas maneras, en una química nueva, en hologramas nuevos, nuevos lugares recónditos de pensamiento más allá de nuestros sueños más insólitos. ¿Cómo podemos medir los efectos? Vivimos nuestra vida y vemos entonces si en alguna parte de nuestras vidas algo ha cambiado. Y entonces, si ha cambiado nos convertimos en los científicos de nuestra vida, lo cual es todo el motivo por el que estamos aquí. No lo aceptes a su valor nominal. Pruébalo y ve si es verdad o no. ¿Hasta que profundidad del hoyo del conejo quieres llegar?
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